UT 4. (Cambios que comporta el envejecimiento)

Cambios biológicos: A medida que avanza la edad se producen una serie de cambios físicos que afectarán o condicionarán la vida de la persona.

Capacidades sensoriales- los órganos de los sentidos experimentan cambios que conllevan una progresiva privación sensorial:

 - La vista es uno de los sentidos más afectados, se producen pérdidas de la agudeza visual y de la visión nocturna, pérdida de reflejos o vista cansada.

       - El oído pérdida gradual de la audición, esta pérdida es bastante invalidante ya que contribuye a la exclusión y al aislamiento por no poder seguir una conversación de manera eficaz.

     - El olfato y el gusto redundan en la nutrición, en la seguridad y en la higiene corporal. Influyen factores como la medicación y los problemas de masticación.

     - El tacto a medida que se envejece se tienden a percibir menos intensamente las sensaciones térmicas y el dolor.

     Capacidades orgánicas (cambios en la función cardiorrespiratoria)- las paredes de las arterias se endurecen y reducen su elasticidad. En cuanto al corazón se produce una disminución de la frecuencia cardíaca y una mayor pre valencia de arritmias, la cantidad de sangre que se distribuye a los distintos órganos es menor.

     Cambios en la digestión- los cambios se producen en los diferentes órganos también afectan a la función digestiva y facilitan la aparición de estreñimiento y otras alteraciones, los más importantes son:

  •  Disminución de la producción de saliva
  •  Frecuente pérdida de piezas dentales
  •  Disminución de la secreción de las sustancias que ayudan a la digestión
  • Ralentización del tránsito digestivo
Cambios en la función urinaria y sexual- las modificaciones en el aparato genitourinario tienes consecuencias importantes:
  • Disminuye el peso y el volumen de los riñones, por lo que su función puede quedar algo mermada
  • Aumenta la frecuencia de la incontinencia urinaria y con ella de las infecciones, debido a la menor capacidad de la vejiga y de su tono muscular
  • La producción de hormonas sexuales
Cambios en la función neurológica- con los años se produce una pérdida neuronal, debido a la bajada del riego sanguíneo cerebral, la disminución de las conexiones interneuronales (sinapsis) y la disminución de la cantidad de neurotransmisores.
Estos cambios influyen en los reflejos, el control de la sed, la temperatura y otros aspectos de la regulación corporal autónoma.

Capacidades físicas y motrices- la masa muscular y el liquido corporal total disminuyen de manera evidente, la grasa a causa de la atrofia de las glándulas sebáceas se distribuye de manera irregular.
La piel adelgaza y aparecen arrugas, palidez y canas, y se produce pérdida del cabello y del vello auxiliar y pubiano.

Disminuye la estatura, debido a desgastes de las articulaciones y al deterioro postural, ademas se hace evidente el déficit en el sistema osteomuscular.
Todos estos cambios pueden propiciar un elevado riesgo de sufrir caídas, el temor a que esto suceda a menudo determina que muchas de estas personas eviten salir de su hogar lo cual es un factor importante donde se da el aislamiento de la persona. 

Características y cambios psicosociales: El envejecimiento implica la pérdida, tanto real como subjetiva, de muchas de las cosas que han sido significativas en la vida. Aceptar estas pérdidas es algo que se encuentra en la base de la adaptación a unas nuevas condiciones de vida.

La pérdida de personas queridas- el principal riesgo de las personas mayores es el de la soledad y el aislamiento, la soledad es elegida en muchas ocasiones de manera voluntaria y el aislamiento es voluntaria representa muchas veces una marginación social casi completa.

Lo que es indudable es que en esta etapa del ciclo vital aumenta considerablemente la posibilidad de pérdidas vitales significativas: la muerte de la pareja o viudez constituye una de las crisis más intensas.
También van desapareciendo amistades y personas queridas, ya sea porque fallecen o porque se ven imposibilitadas para mantener relaciones sociales.
El número de contactos sociales disminuye de forma drástica debido a la nuevas formas de comportamiento y de relación de las personas y de los grupos.

También influyen circunstancias como la dismunción de los ingresos económicos, el posible cambio de domicilio y alejamiento del vecindario (si la persona mayor se va a vivir a casa de sus hijos, los problemas físicos que pueden impedir mantener las amistades, etc.

La pérdida de la actividad. La jubilación- la transición del trabajo a la jubilación es un paso muy importante y no es extraño que genere altos niveles de estrés, especialmente si no se dispone de habilidades para afrontar nuevos acontecimientos.

La jubilación puede suponer la pérdida de ingresos, de la función profesional, rango social, de las rutinas diarias, de las compañías y amistades del trabajo, y de la actividad diaria. Todo esto influye negativamente en la autoestima y en la sensación de incapacidad.
Si estos cambios no se afrontan adecuadamente, la vejez puede convertirse en una fase de desorientación e inestabilidad, la mayoría de las personas viven la jubilación como una etapa nueva.

La pérdida de la independencia- las personas mayores se vuelven más vulnerables y dependientes de los demás, se dan cuenta de que están perdiendo su autonomía de manera irreversible y temen con ello ser una carga para sus familiares.

Este aspecto conlleva muchas implicaciones psicológicas de inutilidad, de invalidez, de declive, de cambios irremediables, etc. Esta afectación se agravará si el entorno más próximo no las trata con afecto, cuidado y cariño.

Cambios en las capacidades cognitivas: Las personas mayores no solo experimentan disminuciones significativas en este ámbito, sino que pueden incluso aumentar sus capacidades o al menos mantenerlas estables.

Quizás les lleva más tiempo aprender nuevas habilidades, a causa de factores de memoria, pero hay que tener en cuenta que son poseedoras de un conocimiento que es producto de su experiencia a lo largo de la vida, al que llamamos sabiduría.

Esta cualidad les proporciona una mayor compresión práctica de los problemas y gran capacidad para aplicarla a sus asuntos importantes, aunque en nuestra sociedad cada vez menospreciamos más a los mayores y sus capacidades lo que si es cierto es que existen culturas en que las personas mayores aún conservan un papel significativo en su núcleo familiar y social.

Atención y memoria (la pérdida de la memoria)- uno de los signos más evidentes y frecuentes en las personas mayores es la pérdida de memoria, suele aparecer de manera paulatina  siendo los primeros fallos de memoria casi irrelevantes y aislados (olvidos benignos) y relativos a acciones cotidianas: olvidar nombres, perder las llaves o algún documento, etc.

En principio, estos pequeños olvidos no plantean problemas, pero con el tiempo son más frecuentes y en ocasiones alertan sobre la aparición de demencias.
Una de las causas de la pérdida de memoria es la disminución en las conexiones neuronales, lo que provoca la ralentización del sistema nervioso e impide que el organismo reaccione de manera adecuada a los estímulos del medio.
El tiempo de reacción se alarga porque el cerebro reconoce los objetos y sus características sensoriales más lentamente, además pierde información y la que conserva no se codifica adecuadamente

Por otra parte, alteraciones en la percepción, como la pérdida visual o auditiva, afectarán a la atención y a la recepción de los estímulos y también a la memoria. 
Otros aspectos, como hacer varias cosas a la vez, padecer algún trastorno afectivo o una depresión, o tomar una medicación, también puede influir en la recepción y el almacenamiento correcto de la información.

Fortalecer la memoria- para mantener activa la memoria se necesitará, en primer lugar, cuidar la atención, hacer trabajar a la persona en actividades que despierten su interés y en un ambiente libre de ansiedad.

Cuando lo que falla son los procesos de recuperación, un entrenamiento en estrategias de recuerdo mejorará considerablemente la calidad de vida de los mayores.
Hay multitud de programas y tratamiento dirigidos a favorecer los procesos de codificación y recuperación de la memoria que, bien aplicados de forma individual o bien en grupo, obtienen muy buenos resultados.

Inteligencia y aprendizaje- la inteligencia y el aprendizaje también son capacidades que se ven modificadas por la edad, pero no necesariamente de manera negativa: 
➢ El paso de la edad afecta en mayor medida a la inteligencia fluida, esto es, a la agilidad mental a corto plazo, pero se produce menor afectación o incluso mejora en la inteligencia cristalizada, ya que esta depende de los conocimientos adquiridos, es decir, de la experiencia.
➢ Las personas mayores pueden presentar mayor lentitud a la hora de solucionar problemas y resolver tareas, pero su pensamiento es más reflexivo, por lo tanto que no es posible hacer afirmaciones generales a cerca de una disminución progresiva de la función intelectual en la edad adulta y la vejez.
➢ La creatividad como aspecto integrante de la inteligencia, permanece intacta con el paso de los años.
➢ En cuanto al aprendizaje las personas mayores necesitan más tiempo para aprender y suelen presentar dificultades en el uso de algunas estrategias, sobre todo si los aprendizajes son abstractos y complicados.
*La capacidad de aprendizaje dependerá en gran medida del grado de actividad de cada persona y de su grado de motivación.

El lenguaje- la capacidad verbal presenta menos deterioro que la psicomotora, el vocabulario y la expresión suele mantenerse si bien se pueden producir errores semánticos.

La disminución de la compresión y discriminación del lenguaje hablado puede ser resultado de las pérdidas en sus capacidades perceptivas. La escritura puede volverse insegura, y puede disminuir la rapidez articulatoria del habla.

Cambios en la personalidad: todos los cambios que confluyen en el envejecimiento van a influir en la modificación de la personalidad, lo cual no presupone que se desarrolle una patología.

Pueden señalarse ciertas características que se presentan en muchas personas mayores y que definen en algunos rasgos de personalidad propios del envejecimiento. Algunos son los siguientes:
  • Rigidez de carácter, que puede ser entendida como un modo de afrontar los cambios.
  • Inflexibilidad mental, que provoca que algunas personas se aferren a su punto de vista y sea muy difícil persuadirlas de que pueden estar equivocadas.
  • Aumento del sedentarismo.
  • Aumento de la impaciencia.
  • Rechazo a los cambios producidos en el ambiente o en sus rutinas.
  • Disminución de las interacciones sociales, hecho que comporta que aumente su introversión.
  • Exageración de las necesidades propias en detrimento de las de los demás.
  • Agudización de las características de personalidad previas: aumenta el carácter ahorrativo, precavido, la tozudez, etc.
  • Cambios relevantes en el auto concepto y la autoestima.
  • Irritabilidad y tendencia frecuente a quejarse.
Todos estos cambios suelen ser bastante generalizados en las personas mayores.

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