UT4. (Participación de las personas mayores en la sociedad)
LA NUEVA GENERACIÓN DE PERSONAS MAYORES.
La historia de «la Caixa» está estrechamente vinculada a las personas mayores, a quienes siempre ha dedicado una atención preferente. Desde su creación, la entidad estableció un compromiso muy claro con los mayores, patente en su registro de marca originaria: «Caja de Pensiones para la Vejez y de Ahorros».Por tanto, el Programa de Personas Mayores es una de las señas de identidad de la Obra Social «la Caixa». A pesar de ser uno de sus programas más antiguos, continúa representando una de las líneas de actuación estratégicas en un contexto de creciente envejecimiento poblacional y mejor calidad de vida de los mayores, junto al fomento del empleo, la lucha contra la pobreza y la exclusión social y el acceso a una vivienda digna de colectivos con dificultades.
Los orígenes del programa dedicado a los mayores se remontan a principios del siglo xx, con los homenajes a la vejez, y desde entonces la Obra Social ha hecho un importante esfuerzo para adaptarse siempre a los cambios que vive este colectivo y a las nuevas demandas sociales. Así, a lo largo de sus más de cien años de existencia ha ido modificando sus proyectos y creando otros para dar respuesta a las nuevas necesidades sociales.
La promoción de la salud y de la calidad de vida de los mayores, el mantenimiento de las capacidades físicas y mentales, la participación social y el fomento de la autonomía personal se establecen como objetivos fundamentales en el desarrollo de programas de envejecimiento activo y saludable y de prevención de la dependencia. A la vez, el aprovechamiento del tiempo libre de los mayores de forma productiva para ellos y para la sociedad se presenta como el reto de unas generaciones que dedicaron casi todo su tiempo al trabajo y que en el año 2050 supondrán el 40% de la población española, según las previsiones del Instituto Nacional de Estadística (INE).
La presencia de la Obra Social «la Caixa» en todas las comunidades autónomas de España permite que sus acciones tengan un efecto multiplicador y ayuden a definir modelos de intervención, a través de una red de centros que difunden los principios del programa por todo el país. Por otro lado, si en los primeros años la Obra Social «la Caixa» realizaba su labor casi en solitario, en la actualidad parte de un principio de complementariedad con las Administraciones públicas con el fin de conseguir una mayor eficacia y optimizar los recursos disponibles.
En este sentido, una de las características fundamentales del Programa de Personas Mayores de la Obra Social «la Caixa» ha sido su capacidad para transformarse al mismo ritmo que la sociedad, y también lo es, desde su creación, la voluntad de innovación, de transformación y la aptitud de sumar esfuerzos en beneficio de la comunidad.
La historia reciente del Programa de Personas Mayores de la Obra Social «la Caixa» arranca en los años setenta, cuando se ponen en marcha los primeros centros de personas mayores. Al principio, estos centros se concentraron en Cataluña y Baleares, donde «la Caixa» arraigó desde sus orígenes. A partir de 1997, el Programa de Personas Mayores extendió su presencia al resto de España a través de convenios con las administraciones públicas para colaborar en los centros de mayores que dependen de ellas. Siempre con la misma filosofía: arraigarse en el entorno concreto y desde allí conseguir los objetivos fijados.
Actualmente la red de centros de mayores de la Obra Social «la Caixa» cuenta con 602 centros –67 propios y 535 en colaboración–.Se articulan como una red viva, equilibrada y bien integrada, donde se implementa nuestro programa.
Con el objetivo de potenciar la autonomía y el protagonismo social de las personas mayores, la Obra Social «la Caixa» impulsó en los años ochenta un modelo de autogestión de los centros a través de la creación de asociaciones de personas mayores.
No hay duda de que una vez terminado el ciclo laboral, las personas mayores pueden seguir desarrollando un papel activo y pleno en nuestra sociedad, aportando sus conocimientos y experiencia. Un lema de los años noventa propone no solo aportar años a la vida sino también «vida a los años».
En 1993 se celebró el Año Europeo de la Solidaridad entre Generaciones. La Obra Social «la Caixa» se sumó a este acontecimiento con un programa de sensibilización y actividades entre personas de diferentes edades que se desarrolló en diversas localidades españolas. Fue una llamada de atención sobre la necesidad de que las personas mayores participasen activamente en la vida colectiva, y tendieran lazos de solidaridad y de colaboración con los más jóvenes, salvando la distancia generacional. Esta ha sido una de las principales líneas de actuación a partir de esta fecha.
La Obra Social también promueve proyectos de salud y bienestar que contribuyen a la adquisición de hábitos de vida saludables y de aquellos que potencien el máximo mantenimiento de las capacidades y habilidades, como un medio para retrasar el proceso de envejecimiento, la promoción de la autonomía de los mayores y la mejora de su bienestar y calidad de vida. Un ejemplo de ello es el programa relacionado con el sueño de los mayores, que pretende dar respuesta a las personas preocupadas por su descanso y a las que no son conscientes de su importancia. El programa consiste en informar y ofrecer recursos para mejorar la calidad del descanso nocturno, evitar alteraciones del sueño y un consumo excesivo de fármacos. Para ello, la modificación de hábitos y comportamientos es la terapia más eficaz.
De acuerdo con su vocación de servicio a la sociedad, uno de los proyectos más exitosos en los que la actitud anticipadora, innovadora y transformadora de la Obra Social es más evidente ha sido el de Informática y Comunicación. Los orígenes de esta iniciativa se remontan a los años noventa. Ya en el momento en que el acceso a Internet no era libre, la Obra Social «la Caixa» apostó por incorporar a las personas mayores al mundo de las nuevas tecnologías, con el objetivo de evitar la fractura digital de este colectivo y, consecuentemente, propiciar su inclusión social. Esta apuesta, que en aquel momento muchos consideraron descabellada y visionaria, pero que tuvo y sigue teniendo una acogida inmejorable, ha permitido la entrada en el mundo digital de más de 460.000 usuarios de todo el Estado español, gracias a los más de 30.000 talleres impartidos en los espacios dedicados a la informática, los EspaciosCaixa, ciberaulas, que la Obra Social ha instalado a lo largo de los años en los centros de mayores vinculados a nuestra red.
Paralelamente, desde la Obra Social se promovió la creación de asociaciones de voluntarios en cada una de las 17 comunidades autónomas que componen el Estado español. Actualmente podemos decir que estas 17 asociaciones se han convertido en polos de difusión y generación de proyectos de voluntariado dirigidos por personas mayores.
Una vez que las personas mayores estuvieron formadas en las nuevas tecnologías, desde el Programa de Personas Mayores se propuso un paso más en la apuesta por fomentar la participación activa y el provecho social de los mayores. Este paso consistió en utilizar la informática como medio para llegar a colectivos vulnerables y llevar a cabo acciones solidarias, promoviendo proyectos de voluntariado. Así nacieron los EspaciosCaixa de grupos voluntarios mayores formados en informática que enseñaban a colectivos desfavorecidos o con riesgo de exclusión social digital, como pueden ser los inmigrantes, los internos de centros penitenciarios o personas con discapacidad. Los conocimientos que adquieren en los EspaciosCaixa mejoran de su vida y de las oportunidades de salir adelante, al mismo tiempo que se favorece la cohesión social y la desaparición de estereotipos y prejuicios muy arraigados en nuestra sociedad. En el caso de los inmigrantes, por ejemplo, el conocimiento de programas informáticos y de Internet no solo les resulta útil para la búsqueda de un puesto de trabajo sino que se convierte en un espacio de encuentro y diálogo que propicia el acercamiento entre personas de distintas culturas o distintos países.
Asimismo, a través de los EspaciosCaixa en centros penitenciarios, un proyecto totalmente pionero en España y en gran parte de Europa que arrancó en 2007, voluntarios mayores acuden a centros penitenciarios de nuestro país a enseñar informática a jóvenes internos en proceso de reinserción sociolaboral, en el marco de los programas de preparación para la libertad que se llevan a cabo en dichos centros. La informática se transforma en una herramienta fundamental, ya que permite realizar una función educativa, de normalización de relaciones humanas, de creación de confianza y de valoración del otro al margen de la edad. Las personas mayores se adaptan extraordinariamente bien a esta labor: transmiten confianza y crean un clima de entendimiento y colaboración que facilita el aprendizaje y refuerza los vínculos sociales. Para facilitar su trabajo y reforzar su competencia, las personas mayores que participan en el programa reciben una formación específica, no solo de informática sino también de estrategias educativas y de relación con los internos, manejo de grupos y solución de conflictos. Este aprendizaje resulta muy estimulante, y la relación de los mayores con los internos es muy beneficiosa para estos.
Recientemente, la Obra Social «la Caixa» ha reorganizado el Programa de Personas Mayores. El objetivo específico del programa Gente 3.0 es promover el voluntariado. Crecer, aprender, ayudar, comprender, son conceptos clave de esta nueva etapa. Se trata de estrechar los vínculos con la comunidad a través de la Acción Local, a fin de que las personas mayores puedan realizar cada vez más labores a favor de los demás y sentir que son útiles.
Ni el altruismo ni las nuevas tecnologías tienen edad; buena muestra de ello es que cada vez son más los mayores españoles que colaboran en proyectos de voluntariado después de jubilarse. El proyecto pretende impulsar un movimiento social, una nueva generación de mayores, que pasen de ser beneficiarios a protagonistas activos, generando así un cambio en la percepción que la sociedad y los mismos mayores tienen de este colectivo.
El proyecto se impulsa, por ejemplo, a través de la actividad Historias de vida, que propone una manera diferente de aproximarse a las tecnologías de la información y de la comunicación. En esta, los conocimientos informáticos entran al servicio de un relato personal y de la historia colectiva. O también Grandes lectores, otra actividad que convierte la lectura en una forma de relación y comunicación, para romper el aislamiento y favorecer las relaciones sociales
Algunos de los proyectos del programa se dirigen a reforzar la autonomía personal. Es el caso de ActivaLaMente, una plataforma virtual para que las personas mayores pongan su mente en forma. Este programa, diseñado por profesionales de la neuropsicología, está dirigido a mantener y ejercitar las funciones cerebrales superiores y estimular las capacidades cognitivas. En esta misma línea de apoyo a las personas se potencia un programa de Respiro familiar, que promueve la creación de una red de personas mayores voluntarias que se ocupan de acompañar en su domicilio a personas dependientes, permitiendo un respiro al cuidador familiar mientras realiza actividades personales.
Además, recientemente se han reforzado los proyectos intergeneracionales a raíz de la celebración del Año Europeo del Voluntariado en 2011 y del Año Europeo dedicado al Envejecimiento Activo y a la Solidaridad entre las Generaciones este 2012. Se trata de que los mayores enseñen a niños y jóvenes los valores del voluntariado: solidaridad, cooperación, altruismo, gratuidad y compromiso, y que les animen a trabajar de manera lúdica, pedagógica y motivadora. Mostrar la labor que realizan los voluntarios, señalar el valor de las acciones que llevan a cabo pues nos permiten vivir en un entorno más solidario y transmitir a los más pequeños la idea que ellos mismos pueden llegar a ser, en un futuro próximo, voluntarios.
Una de las cuestiones iniciales de estos encuentros plantea la importancia de los valores de efectividad, eficiencia y consistencia en el éxito de los programas intergeneracionales. A lo largo de más de tres décadas esta ha sido la divisa del Programa de Personas Mayores de la Obra Social «la Caixa». Su trayectoria se ha caracterizado por la voluntad de combinar dos elementos aparentemente antagónicos: la continuidad y la capacidad de innovación. Con estas premisas el programa se ha desarrollado de manera armónica, incorporando cada vez nuevos aspectos, a partir de las aportaciones de los propios usuarios y del conocimiento de las necesidades del entorno social. Nada de estos hubiera sido posible sin la implicación, la capacidad de iniciativa y el trabajo de miles de personas mayores de toda España que a lo largo de estos años han compartido con la Obra Social «la Caixa» el aprendizaje de la solidaridad.
Sabiduría, bienestar y experiencia son algunos de los valores que las personas mayores aportan a la sociedad. Para ello, el Programa de Mayores de la Obra Social «la Caixa» potencia la importancia de mantenerse en buena forma, de vivir un proceso de envejecimiento bueno y de aportar a la sociedad su tiempo, experiencia y conocimientos, de modo que les haga sentirse útiles, aumentar su autoestima y puedan contribuir a mejorar las necesidades sociales existentes.
En suma, todos y cada uno de estos elementos convergen en un objetivo común: la consecución de un envejecimiento activo como el sistema más efectivo para prevenir las situaciones de dependencia y prolongar al máximo las condiciones óptimas de autonomía personal que proporcionen una buena calidad de vida a las personas mayores y repercutan en el bien de toda la sociedad.
Buen trabajo.
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